
18 Ene Una escritor en Facebook – Ángeles Caso, escritora
Mi querida tía Nieves solía decir esta frase, tan de persona sabia: “No escupas para arriba, no te vaya a caer en la cara”. Pues bien, hace unas semanas escribí aquí un artículo echando pestes de las redes sociales y asegurando que jamás participaría de eso. Y ahora debo confesar que un proyecto profesional un tanto particular me ha obligado a darme de alta en esas cosas de las que renegaba, Facebook, Twitter y demás.
RESULTA QUE EN ESA RED ES IMPOSIBLE DARSE DE ALTA EN UNA PROFESIÓN EN FEMENINO
Así que ya estoy en Facebook, en una de sus páginas especiales para personas conocidas. Pero no como escritora. Resulta que en esa red es imposible darse de alta en una profesión en femenino. Salvo en la de bailarina: quien ha diseñado el desplegable en el que las personas con un perfil público nos tenemos que registrar, sólo ha puesto el femenino en esa actividad. Las demás mujeres estamos obligadas a ser “escritor”, “músico” o “presentador de televisión”. Al final he optado por aparecer como “libro”, que me parece que queda menos raro (?) que “escritor”.
Estas cosas solían ocurrir antes: yo me he pasado la vida corrigiendo con mi boli decenas de formularios –de las administraciones, de los bancos, de empresas privadas– en los que sólo aparecía la posibilidad de ser señor, Sr… Igual que me he pasado la vida, cuando llamo por teléfono a algún sitio y me preguntan de parte de quién, diciendo: “Soy Ángeles Caso”. Porque si respondo: “De parte de Ángeles Caso”, suelo convertirme en la secretaria de un señor llamado “Don Ángel Escaso”. Tiene gracia, desde luego, pero es una prueba más de cómo las mujeres seguimos pesando menos de lo que deberíamos en un montón de actividades.
Mi amiga Y., propietaria de un bar, me cuenta que a ella, cada vez que llega un proveedor nuevo, le pregunta por el dueño. Y cada una de ustedes, las mujeres que me estén leyendo, tendrán decenas de anécdotas semejantes, a las que muchas veces ni siquiera damos importancia. Son los llamados micromachismos, tan incrustados en la sociedad que pasan desapercibidos. Lo curioso es que, mientras muchas instituciones ya se han dado cuenta de que además de Srs., también hay Sras., algo tan moderno como Facebook nos obligue a las mujeres con una profesión conocida a figurar como si fuéramos hombretones con bigote. Pues no, señoras –y señores– de Facebook, yo no soy escritor. Ni libro. Soy escritora. ¡Y a mucha honra!
Artículo publicado en El Magazine, febrero 2016
Concha Fajardo
Posted at 15:24h, 18 eneroYo soy abogada y en mi propio colegio, el ICAM, en el que tenemos una Decana abogado, cuando quiero inscribirme en alguna actividad, curso, ponencia, etc. me inscribo con “otra profesión” pues tengo claro que no soy abogado
Ángeles Caso
Posted at 07:29h, 19 eneroEs una buena manera de reivindicar. Un saludo.
David Digón
Posted at 17:56h, 06 febreroHola Ángeles, si sirve de algo yo tambien contribuyo en contra de cualquier radicalismo, en el caso del “micromachismo” lo he tenido en cuenta si quieres registrarte en mi web ya que creo que el género no es relevante, somos personas así que reivindiquemos el neutro, te invito a descubrirlo.
Un abrazo!
Ángeles Caso
Posted at 16:01h, 13 febreroDavid, claro que sirve de algo. Todo aquello que sea reivindicar una igualdad y luchar contra los radicalismos es positivo. Gracias por tus palabras. Un abrazo.
Rosa Maria Escribano
Posted at 16:22h, 10 mayoHola Angeles, eres un gran mujer, lo veo así, pues he seguido varios articulos tuyos, y me gustan. Otra cosa, por televisión tenias una imagen exquisita, y continuas en ello.
Gracias por ser como eres!
Un abrazo muy fuerte!
María Cristina Alonso Cuervo
Posted at 09:28h, 16 agostoBuens dis a tods. N articul simpatic est, l llevar ls protests de igualdd a cierts extrems puede ser poc recomendable a l hor de transmitir l ide y l mensaj. N salud!
ROSA CARO RUIZ
Posted at 11:55h, 03 septiembreHola Ángeles.
Simplemente quería felicitarte por tu artículo “Lo que quiero ahora”. Me parece magistral, me identifico completamente con su mensaje, y lo he convertido en mi artículo de cabecera (incluso lo difundo entre mis amigos¡).
He tenido también la grata sorpresa de encontrarlo entre los textos de mis hijos (estudiantes de Bachillerato), facilitados por su profesor de Filosofía.
Un abrazo y muchas gracias por tus valiosas aportaciones.